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Aprender a cuidar de nuestros ojos

Nuestro órgano sensorial más importante necesita que lo protejamos y cuidemos. Para ello debemos tener en cuenta muchos factores.

Nuestros ojos están expuestos continuamente a un gran número de agentes medioambientales irritantes: polvo, rayos UV, impurezas, etc. Por este motivo, es muy importante para nosotros ser conscientes de las cosas que son buenas para los ojos, así como de aquellas que pueden alterarlos. Con este objetivo, hemos reunido algunos consejos prácticos para usted.

Aprender a cuidar de nuestros ojos

Nuestros ojos son la ventana a un mundo vibrante de color. Nos permiten presenciar el milagro de la sonrisa de un niño, la fascinación del mundo del arte y la indescriptible belleza de nuestro planeta. Cuando comparamos fiabilidad, capacidad visual, adaptación a los cambios de luz, consumo de energía y sostenibilidad, nuestros ojos eclipsan incluso a la cámara más puntera. Es obvio que deberíamos prestarle especial atención a nuestros ojos. A continuación le presentamos un resumen de lo que se debe hacer y lo que no:

Revisiones preventivas

Desde el nacimiento, nuestros ojos deberían recibir cuidados especiales.  Esto es muy relevante en caso de bebés prematuros y niños, cuyos hermanos sufren estrabismo o ametropía. Todos los niños deben ser examinados por un oftalmólogo entre los 6 y 12 meses de edad, así como entre los 30 y 42 meses. Aquellos que llevan gafas desde muy pequeños deben acudir a revisiones periódicas.

Los conductores deben asistir cada año a las revisiones pertinentes para controlar su agudeza visual, campo de visión, visión escotópica y fotópica, así como su sensibilidad a la luz solar. La mayoría de los adultos a partir de los 40 años deben acudir al oftalmólogo para descartar un caso de glaucoma; para los pacientes de alto riesgo, esta edad se adelanta a los 20. La frecuencia recomendada es cada dos años. A partir de los 55 años de edad se aconseja revisar la mácula con regularidad, preferentemente una vez al año, con el fin de diagnosticar a tiempo cualquier degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Los fumadores o personas que pasan mucho tiempo al sol son pacientes potenciales.

Protección UV

Cualquiera que se exponga al sol durante un largo periodo de tiempo sin la protección adecuada padece riesgo de quemadura; todo el mundo hoy en día lo sabe. Pero hay algo que muchas personas no saben: la cornea de los ojos también puede quemarse, dando lugar a la fotoqueratitis o "fogonazo". Si esto ocurre, las terminaciones nerviosas de la córnea quedan expuestas.  Los síntomas incluyen dolor fuerte, sensibilidad extrema a la luz y quemaduras, ojos rojos y llorosos. A veces puede provocar problemas de visión. A largo plazo, la exposición a los rayos UV puede dar lugar al espesamiento de la conjuntiva, la aparición de cataratas e incluso aumentar el riesgo de degeneración macular. Por ello es importante llevar gafas de sol con un buen filtro UV. Las gafas de sol ideales deben presentar una protección UVA/UVB mínima de UV 400, lo que garantiza que las lentes bloquearán todos los rayos de luz dañinos del espectro ultravioleta. Un consejo: las lentes graduadas de tamaño grande son mejores que las pequeñas. Las últimas permiten el acceso de la luz por la parte superior y los laterales de la montura. Las gafas de sol son un elemento obligatorio a la hora de viajar en un coche descapotable, moverse en patines o montar en bici.

Aire fresco

El aire fresco no solo es beneficioso para los pulmones, sino para el corazón y los vasos sanguíneos. La córnea de los ojos también recibe el oxígeno directamente del aire. La razón: no cuentan con un suministro de oxígeno propio. Todo aquel que permanezca en una habitación llena de humo y sin una buena ventilación debería salir frecuentemente a tomar el aire para relajar sus ojos. Además, es recomendable que las personas que llevan lentes de contacto permanentes utilicen las gafas de vez en cuando para descansar la vista.

Ordenador

Las investigaciones han obtenido una prueba explícita: los periodos laborales intensos sentados al ordenador mirando la pantalla secan los ojos considerablemente, debido a que parpadeamos con mucha menos frecuencia. Por este motivo es importante dar un descanso a los ojos con cierta regularidad cuando trabajamos con el ordenador. Desviar la vista de la pantalla y mirar en la distancia, cerrar y abrir los ojos de vez en cuando y hacer un esfuerzo por parpaderar. Yoga para los ojos:  eche un vistazo a nuestros consejos de entrenamiento consiga relajar la vista. Todos estos consejos le ayudarán a distribuir óptimamente la película de grasa que protege los ojos.

Higiene

Los ojos son parte de nuestro cuerpo; eso está claro. Pero eso también implica: que es recomendable lavarse siempre las manos antes de tocarse o frotarse los ojos.

Cosméticos

Las personas que suelan maquillarse deberían usar únicamente productos antialérgicos testados sin conservantes. Los productos que irritan los ojos lo hacen agrediendo la película de grasa protectora de la córnea. Por la noche es importante retirar la máscara de las pestañas y el perfilador o la sombra de ojos de los párpados.

Cremas de ojos

Las personas que usan cremas de ojos deberían buscar un buen asesoramiento, ya que este tipo de producto no debe contener aceites penetrantes. Estos aceites pueden alterar la película lagrimal y ocasionar alergias. Evite aplicar cremas faciales directamente en la zona alrededor de los ojos.

Impurezas

Las impurezas pueden dañar la córnea, estructura muy sensible, y causar una inflamación en el fondo del ojo. Pero cuidado: si una impureza perfora la córnea, la abertura se cierra por si misma, con lo que el daño deja de ser visible. Sin embargo, si nos frotamos los ojos, podemos provocar pequeñas lesiones y abrasiones. En este caso es recomendable acudir al oftalmólogo. Si es necesario, este limpiará la impureza y le recetará un medicamento para aliviar la inflamación y el dolor.

Quemaduras químicas

Las quemaduras químicas suelen ser causadas por ácidos o álcalis, que se encuentran, por ejemplo, en la cal o los productos de limpieza. La conjuntiva o córnea del ojo puede resultar directamente dañada. Es necesario enjuagar el ojo de inmediato para eliminar o diluir las sustancias. Si no dispone de ningún enjuague ocular estéril, utilice en su defecto agua del grifo o agua potable. Acuda a su oftalmólogo inmediatamente.

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