A lo mejor se está preguntando ¿necesito gafas?

Para algunos de nosotros sucede a una edad temprana, mientras otros notan alrededor de los 45 años que algo ha cambiado. Cuando la vista empeora, la mejor solución para recuperar la agudeza visual son unas gafas individualizadas.

De repente se da cuenta, la vista ha empeorado. Los síntomas del empeoramiento de la visión pueden variar. A algunas personas les resulta difícil leer las señales de tráfico rápidamente y a cierta distancia. Otras, por el contrario, se dan cuenta de que tienen que aguantar el libro o periódico alejado para poder leer el texto. Tanto niños como adultos pueden notar la necesidad de parpadear para volver a enfocar los objetos. Cuando se dan estos síntomas, es posible que se pregunte: ¿necesito gafas? Sin embargo, a menudo las personas postergan pedir consejo a un optometrista.

A lo mejor se está preguntando ¿necesito gafas?

A lo mejor se está preguntando ¿necesito gafas?

Cuando la agudeza visual empieza a empeorar, se debe a menudo a que los ojos tienen problemas de acomodación. La acomodación de la visión hace referencia a la capacidad del ojo para enfocar. Un empeoramiento de la visión puede deberse también a otros factores, como problemas de circulación u otras enfermedades, así como factores temporales. Sin embargo, independientemente de la causa, el primer paso es acudir al optometrista para que realice una prueba de agudeza visual (en muchos casos suele ser gratuita). Las pruebas de agudeza visual duran tan sólo unos minutos, ofreciendo un par de rápidas respuestas. Si está sufriendo una pérdida de la agudeza visual que no ha sido corregida mediante gafas, sus ojos estarán obligados a realizar acomodaciones constantes. Esto se traduce en fatiga, un importante factor de riesgo.

Miopía y el riesgo de accidente

No obstante, en la mayoría de los casos, el empeoramiento de la agudeza visual se debe a cambios en los ojos, como por ejemplo, la myopía: un empeoramiento de la agudeza visual que surge cuando el globo ocular tiene una forma demasiado larga. Los rayos de luz que entran en el ojo no alcanzan la retina, sino que convergen justo delante de ella. La miopía puede aparecer a cualquier edad. Síntomas típicos son:

  • los objetos situados a cierta distancia (señales de tráfico, matrículas) se perciben borrosos es necesario entrecerrar los ojos al mirar objetos lejanos.
  • Incluso un grado aparentemente bajo de miopía debería corregirse con gafas lo antes posible.

 

Cualquier pérdida de agudeza visual aumenta considerablemente el riesgo de accidentes de tráfico. Distintos estudios han mostrado que los conductores con miopía tienden a realizar maniobras de adelantamiento peligrosas ya que no logran ver los coches que vienen en dirección contraria hasta que es demasiado tarde. Estos estudios han demostrado también que las personas tienden a sobrestimar en gran medida su agudeza visual real. Por este motivo, es especialmente importante que un optometrista le realice una prueba de agudeza visual que le indicará si la prescripción de unas gafas puede mejorar su visión y, por consiguiente, su calidad de vida.

Miopía infantil

Cuando los niños sufren miopía, son los adultos los que deben intervenir. Los niños pequeños por lo general no saben que podrían ver mejor de lo que ven. Y eso es una lástima, pues cuanto más joven es el paciente, más fácil es corregir la miopía. Las señales de alarma más importantes son:

  • bizqueo o ladeo constante de la cabeza
  • sin reacción o reacción excesiva ante la luz
  • parpadeo excesivo o apertura frecuente de los ojos
  • frotamiento frecuente de los ojos
  • imposibilidad de enfocar correctamente o pasar por alto un objeto
  • tropiezos y resbalones frecuentes
  • falta de ganas de leer
  • bajo nivel escolar
  • falta de ganas de jugar con otros niños


Con el fin de diagnosticar y detectar con rapidez la miopía infantil, los expertos han desarrollado una prueba de agudeza visual a base de juegos. Con ella puede comprobarse incluso si recién nacidos reaccionan de forma apropiada ante la incidencia de luz. ¿Gira el niño su cabeza cuando se enciende una luz en sus proximidades? Si es así, es que todo está bien. A los siete meses de vida, los bebés deben ser capaces de seguirle con la mirada. ¿Qué sucede cuando se esconde detrás de un cojín, un libro o el sofá y llama a su hijo? Si su hijo reacciona, es que el niño ve bien. Con ocho meses de vida, el niño debe ser capaz de alcanzar y agarrar objetos cercanos. En torno a su primer cumpleaños, el niño debe ser capaz de intentar agarrar un balón que se esté moviendo en su dirección. Si no se cumplen estas etapas, es recomendable acudir al pediatra para aclararlo.

Puede que nos afecte a todos: la presbicia

Por lo general, comienza alrededor de los 45 años. A diferencia de la hipermetropía simple, que tiene síntomas similares a la presbicia pero que es causada por un ángulo ocular más pequeño de lo habitual, en la presbicia asociada a la edad el cristalino pierde flexibilidad. Los síntomas son: la lectura y la escritura suponen mayor esfuerzo y el ojo necesita más tiempo para adaptar la visión de objetos cercanos a la visión de objetos distantes.

  • el preciso alejar el periódico para poder leerlo
  • sensación frecuente de ardor en los ojos
    dolores de cabeza y dolor ocular
    aumento de la fatiga


También en este caso: consulte a su optometrista para que los síntomas no se agraven y pueda recuperar el confort y la agudeza visual.

En el caso de la presbicia, se necesitarán gafas de lectura o lentes progresivas. Las gafas de lectura sólo son efectivas para la visión próxima, por lo que habrá que quitárselas para poder ver los objetos lejanos. En el caso de las lentes progresivas, la transición entre la visión lejana y la visión próxima está incorporada directamente y de forma invisible en la lente, lo que evita al paciente tener que cambiar constantemente entre gafas de lectura y gafas normales. El óptico optometrista le indicará qué lentes progresivas son las más apropiadas. Se necesita un poco de tiempo para acostumbrarse a las lentes progresivas, pero cuanto antes se utilicen, más fácil será la acomodación. Para aquellos pacientes a los que no les importe ponerse un par de gafas para leer y realizar otras tareas de cerca o que no precisen de gafas para la visión lejana, una gafas de lectura resolverán el problema.

La calidad es lo que cuenta

En muchos supermercados o gasolineras pueden adquirirse sencillas gafas de lectura. No suelen costar mucho, lo que las convierte, en un primer momento, en una solución atractiva. Pero cuidado: las gafas de lectura prefabricadas tienen algunas verdaderas desventajas. En el caso de las gafas de lectura preconfeccionadas, no podrá beneficiarse de una prueba de agudeza visual cualificada ni de una adaptación personalizada. Y no se olvide: su ojo en tan único como su huella dactilar. Por este motivo, las lentes graduadas deben centrarse con precisión teniendo en cuenta la distancia interpupilar y las monturas deben adaptarse a la forma de su cabeza. Eso es tarea de un óptico optometrista cualificado. El óptico optometrista tiene la ventaja de poder utilizar tecnología moderna y materiales de alta calidad.

Como el sistema i.Profiler y las lentes graduadas i.Scription. i.Profiler mide cada ojo por separado y controla la agudeza visual cuando las pupilas están dilatadas para evaluar la visión nocturna. Estos datos se emplean para confeccionar las lentes i.Scription. El resultado es una mejora considerable de la agudeza visual de día y de noche y un aumento de la seguridad vial nocturna. Los colores se perciben con mayor viveza y el contraste y la acuidad se ven mejorados. Sus ojos se lo agradecerán.

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