Hace casi 50 años, tres vidrieras medievales de la Iglesia de la Virgen María en Frankfurt an der Oder fueron saqueadas, tras la Segunda Guerra Mundial, y se llevaron a lo que hoy es San Petesburgo. El parlamento ruso solo permitió su retorno en 2002.

Las vidrieras sobrevivieron al transporte y al almacenaje en condiciones relativamente buenas. Sin embargo, las tres restauradoras, Gerlinde Möhrle, Sandra Meinung y Nicole Sterzing, todavía tenían mucho por hacer, debido a que faltaban tres piezas y a las grietas en el vidrio, además de a siglos de corrosión. Dos de las 111 piezas estaban semi destruidas y se les había agregado vidrios especiales de Bavaria.
Para restaurar y retocar las escenas, las piezas se pusieron en una mesa de luz que permitía distinguir con claridad el vidrio de colores, de la malla negra de plomo. A fin de detectar las rasgaduras más finas y el daño por corrosión, los restauradores utilizaron un microscopio estéreo de Carl Zeiss, que podía ajustarse a varias aplicaciones gracias a su diseño modular. Al magnificar objetos hasta 400x, las pequeñas grietas se veían tan grandes como canteras. También se usó un microscopio quirúrgico de Carl Zeiss. Bajo este microscopio, los restauradores utilizaron herramientas de filigrana para unir nuevamente estas piezas individuales.
En 2007, las ventanas volvieron a su lugar en la iglesia, que fue reconstruida después de 1992. Los habitantes y visitantes de la ciudad pueden disfrutar de nuevo de la belleza de las valiosas e históricas vidrieras en su gloria completa.
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